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Llega el verano. Llega el calor, Y llega, cómo no... el Festival Internacional de Benicàssim. Tras las expectativas generadas cada primavera con los primeros grandes nombres del cartel, y el posterior goteo de bandas para completarlo, nos encontramos inmersos sin darnos cuenta en plena ebullición pre-festival. ¿Donde nos alojaremos? ¿Cómo llegaremos allí? ¿Podremos coger vacaciones en el trabajo? Y es que, por alguna razón, el FIB es una cita veraniega musical que obliga.

La apuesta del festival es decididamente pop, pero lo suficientemente abierta a otras propuestas colindantes que lo dignifican. Lo que en 1995 surgía como punto de reunión de la escena musical independiente, se ha ido convirtiendo con el paso de los años en un ser adulto capaz de descolgarse etiquetas y hacer gala con orgullo de su eclecticismo. Cierto es que Parsley no será nunca la plataforma de promoción de un festival abiertamente pop, pero -y lo decimos desde el principio- nunca saldrá de nosotros la mínima crítica gratuita hacia una empresa que puede presumir de haber subido al escenario a bandas como Tortoise, Mogwai, Arab Strap, Red House Painters, Migala o Beef. Simplemente por ese motivo, felicitamos a la organización y a la gente que trabaja para que, cada año, las últimas propuestas musicales tengan una salida en nuestro país.

¡Pero que no todo sean alabanzas!. En Parsley consideramos que el FIB está siendo últimamente víctima de virtudes pasadas. Resumimos nuestra postura en tres puntos:

Dejar de invitar a Godspeed You Black Emperor! por razones basadas en la exclusividad, no deja de ser una paradoja para los que, repasando planteles de los diversos festivales patrios, no ven a los de Montreal en ninguno de ellos. Todos conocemos el interés que despierta en Europa este colectivo musical y seguramente, su presencia en Benicàssim hubiese supuesto la presencia de cientos de asistentes adicionales. Podríamos asegurar que existe quien pagaría la integridad del abono por ser testigo de las improsesiones de los canadienses.

La carpa electrónica comienza a despedir un tufillo verbenero preocupante. Los responsables de programación deciden sacrificar riesgo por fiesta y jolgorio, y de nuevo aparecen en el plantel nombres como Fatboy Slim, Basement Jaxx o Bentley Rhythm Ace, que no parecen generar valor añadido sobre lo construído en el pasado. La inconsciente querencia del festival por lo británico, encajona propuestas de calidad. ¿Quién dice que una sesión de Norman Cook, supera a una de Fennesz, Oval o Mouse on Mars?

Y por último, pediríamos la revisión de esa ley-no-escrita que exige haber publicado un disco en el año que se celebre el festival, para considerar la contratación de un grupo. Si músicos como Steve Albini (Shellac), Mary Timony, Tara Jane O'Neil, o las increíbles Sleater Kinney se pusieran a tiro, ¿quién sería capaz de rechazarles argumentando que su último disco se publicó el año pasado? ¿Acaso el último álbum de PJ Harvey no data del año pasado?

MOGWAI
Sábado 4 en el ESCENARIO VERDE a las 23:40

Y expuestos los motivos que nos acercan y alejan del Festival de Benicàssim, comencemos a planificar el viaje a tierras castellonenses. Desde Parsley Webzine recomendamos la presencia de todos y cada uno de vosotros en los conciertos de los grupos que más abajo citamos. Nosotros estaremos allí, cámara fotográfica en mano y acomodándonos entre los presentes para transmitiros desde nuestra web, las sensaciones que produzca la suave batería de Mimi Parker, los susurros de Glen Johnson, los giros sobre el escenario de Helena Miquel, las tormentas ahogadas de Mogwai, la caza sin escopeta -¡cuidado chicas!- de Mark Kozelek, o la última broma de Antonio Luque para con su banda de acompañamiento.

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