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Ya en el viaje en tren, Segovia-Madrid reultó Venus-Plutón, y Migala descubrieron nuevos tesoros ya intuídos: El día de Navidad de 2000 nos hicieron saber de Arde. He aquí una radiografía del arrebato: Migala se estrenaron en 1997 con Diciembre 3 a.m., un disco algo inseguro e imperfecto, envuelto en un misterioso diseño que apostaba por el feísmo y sembrado de claustrofóbicas canciones contaminadas de una belleza perversa. Pese a sus excesivas referencias (casi deudas, no siempre justificables) y su relativa falta de originalidad, el álbum sorprendió, tal vez por irrumpir en una escena agotada y paupérrima. ¿Influencias? Más de lo que parece, pero a simple vista se nota Leonard Cohen, malsano en "A Fistfull of Coincidences".

Así duele un verano (1998) se presenta como un disco más comedido y coherente. Las canciones parecen responder a un orden interno, un hilo conductor, que nos llevará desde la playa que representa el verano hasta el interior, donde amenazan la nieve y la tormenta. Las letras se depuran, los samples cumplen funciones narrativas específicas, Abel Hernández canta mejor (más emocionado) y los instrumentos buscan el silencio y, a veces, dialogan.

En la Navidad de 2000 publican Arde, la tercera y definitiva entrega, que en pocos meses ha vendido una barbaridad -no sólo en España- y se los ha llevado fuera de las fronteras a presentarse en directo. Éste es un disco magnífico que delimita claramente los aciertos y limitaciones del grupo (no siempre consiguen implicar al que lo escucha). Las historias (otra vez hilvanadas con una atmósfera común; la pérdida del amor o la inocencia como un choque o accidente) son cada vez más concretas y casi costumbristas: ya no hay metáforas de fantasmas sobre caballos rojos o ballenas, sólo personajes desorientados.

Arde busca quitarse el sambenito de grupo intelectualoide-de-café-triste (los samples no están en primer plano, y huyen del neo-country con canciones como "El Caballo del Malo", un instrumental con aires de Morricone). Además es un disco muy directo, alejado del post-rock, etiqueta en la que no caben realmente.

Como músicos siguen mejorando, y las letras son tan disfrutables que se atreven a traducirlas. Otro aciertos son lanzarse al español (aunque sea recitado, ¿para cuando cantado?), los coros ("The Guilt") y esa estupenda caja de ritmos en "Times of Disaster".

Arde es una historia realista (y por tanto, más dolorosa), un lamento desengañado, irónico y crepuscular, un viaje sin riesgos pero muy emocionante, y por ello su mejor disco.

- Jose Luis Carrasco

ARDE :
Migala
(Acuarela, 2000)



LINKS :

www.migala.net
Página oficial del grupo.

www.acuareladiscos.com
Web de Acuarela, incluye prensa y mp3 del grupo, a parte de venta por correo, etc.

Además en Parsley: una entrevista y un comentario de concierto.



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