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Cuando se produce el más mínimo cambio en el sonido de un grupo suelen aparecer opiniones divergentes. Amparadas en la novedad se vierten toneladas de palabras, críticas, opiniones, que ora lo glorifican, ora lo ningunean. La arriesgada aventura del cambio suele dejar a muchas bandas estancadas en la búsqueda de su personalidad, en la afirmación de su propia identidad. Sin embargo en otras ocasiones, y lo vemos reflejado en Mus, el talento alimenta el cambio.

Alma es el cuarto álbum de Mus. En realidad es un EP de cinco canciones, pero los asturianus Fran Gayo y Mónica Vacas parecen sentirse más cómodos en este formato para editar sus trabajos. A nosotros, los afortunados oyentes, estas pequeñas entregas -como fueron en su día Zuna (Acuarela 97) y Pigaz (Acuarela 98)- nos saben a un álbum en toda regla. Los cambios se han sucedido vertiginosamente en la actitud de Mus ante la música, y por supuesto ésto se ha reflejado en su sonido. No hace mucho tiempo Fran argumentaba que la actuación en directo no era para ellos... y sin embargo hace unas semanas ofrecían un concierto en el BAM que recogió todo tipo de parabienes, incluso de compañeros de escenario como The Montgolfier Brothers.

Alma es Mus. Pero no es Mus. Alma recoge los años de experiencia de Fran y Mónica y los engulle en un tratado musical pseudoacústico. Aquellos que tildaban a Mus de hacer trip-hop se han topado con un álbum donde cualquier utilización de la electrónica es casual y anecdótica. En Alma escuchamos la voz de Mónica con una dulzura inusual, mezclando la ingenuidad vocal de Le Mans con la calidez de Astrud Gilberto. Las líneas de guitarra son limpias y precisas, son pausadas, se adhieren a la canción y la transportan con calma sobre el ambiente que marca el teclado. La lentitud de las composiciones nos hacen imaginar a unos Codeine sin guitarras ni batería, a los Low de Songs for a Dead Pilot. Y seguramente ni unos ni otros influyeron lo más mínimo en Fran Gayo para componer sus canciones, pero en canciones como "La Sosiega", con esa suave batería y ese teclado marcando el pulso de la canción con cortas campanadas, la palabra slowcore se infiltra de forma irremediable. ¿Alguien ha dicho Hood?

Pero es injusto hablar de otros grupos para explicar la música de Mus. Digamos que la música se explica por sí misma. Digamos que "La Piel" es el vehículo de lucimiento de la voz de Mónica, y de nuestro estremecimiento ante el sonido del violín. Digamos igualmente que "Diariu" enarbola la tristeza que impregna el álbum de principio a fin ("dies de ruido y friu, de esperar el sol con la impaciencia de un cero a la izquierda"). Digamos por último que "Soledá" es el perfecto broche final, que conjuga las virtudes de Mus; teclados trazando líneas sonoras sin fin, púas pulsando cuerdas y haciéndolas llorar, una corta sección de viento, y de nuevo esa voz, la voz de Mónica...¡Ay soledá!

- Héctor Garrido

ALMA :
Mus
(Acuarela, 2000)



ACUARELA
Página web de Acuarela, con una sección dedicada a Mus (entrevista, prensa, mp3).



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