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Cierro lo ojos. Sonido de olas partiéndose en pequeños pedazos azules y blancos, superando la línea de pasadas mareas. Una playa desértica atrapada por majestuosas palmeras. El verde, azul, rojo y amarillo del paisaje se refleja en mi cuerpo, tumbado en la playa. Escucho el rumor de la calma que me rodea, y ese sonido es Oui (Thrill Jockey 2000), quinto álbum de los norteamericanos The Sea and Cake.

Oui es un pequeño bálsamo, un disco perfectamente estructurado. Las canciones relucen, brillan, reflejan un ambiente, un estádo de ánimo. La voz de Sam Prekop comienza a susurrar en "Afternoon Speaker" y no dejará de hacerlo hasta el final del álbum. Las letras carecen de importancia ante la textura de la voz de Prekop, su falsetto tan suave, tan ligero, tan dependiente de una instrumentación que es, sin lugar a dudas, el principal argumento del disco. Escuchar Oui es indagar en el pasado, supone revisitar a Stereolab en Dots and Loops ("All The Photos", "The Colony Room"), a Mouse on Mars ("The Leaf"), e incluso a los Dinosaur Jr menos acelerados en "Midtown". La música emite una luz especial, un caleidoscopio de flautas, clarinetes, saxos, marimbas y teclados. Un compendio de estilos, rozando la elegancia de la bossa nova brasileña -tan cercana a John McEntire y Sam Prekop-, la electrónica pop germana y el jazz de Chicago, su ciudad de origen.

Las letras son pequeñas ideas, sin una conexión definida, pero con una extraña rima asonante que aporta más musicalidad a las canciones. La excepción la encontramos en "Two Dolphins", donde Prekop examina y reflexiona sobre el significado de la banda ("y sé que suena bien, a muchas millas de distancia / ¡precioso! -me dijeron / siete años y reaparecemos ahora / celebrémoslo").

Y repasando Oui, no puedo obviar al maravilloso elenco de colaboradores, como Paul Mertens (arreglos perfectos de cuerda y viento), el trombón de Jeb Bishop o el violín de Susan Voelz, estos dos últimos, miembros de Poi Dog Pondering, extraordinario conjunto experimental que abandera el underground de la capital de Illinois. No es el mejor álbum del año, pero quizá sí defina (nos guste o no) la nueva dirección "tropical" de The Sea and Cake.

- Héctor Garrido

OUI :
The Sea and Cake
(Thrill Jockey, 2000)



LINKS :

Discografía
Extraño fan-site. No hay referencia de The Sea and Cake que se le resista a Truck.

Web Oficial
Thrill Jockey sigue acogiendo la web más completa de la banda

Supersphere
Video en Real Audio, en la sala Hide Out de Chicago.

Poi Dog Pondering
Chicago se viste de Folk/Rock y Worldbeat para la ocasión. Excelente grupo, excelente web.



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